CAZA CON AVANCARGA

Una parte importante de los tiradores españoles de Avancarga son cazadores, y hemos decidido dedicar este apartado a publicar una serie de reportajes sobre la actividad cinegética en España en su enfoque avancarguista: problemas, inquietudes, esperiencias, nuevos proyectos... Esperamos que os guste. 

Os invitamos a contar aquí  vuestras experiencias en caza menor o mayor.

Mandadnos vuestros comentarios, fotos y preguntas a  caza@100grains.com

LA PRIMERA PIEZA CON AVANCARGA (Por José Carlos Martinez)

La primera pieza con avancarga

 

Hay momentos en la vida de cada uno que se recuerdan claramente y sin lugar a dudas. En la vida de un cazador, suelen ser lances ó anectodas que por su singularidad siempre salen en las reuniones de familia y amigos. Esa única perdiz que vaió una cena, esa liebre cobrada por la perra tras quince minutos de espera, ese tiro a la media vuelta de tu padre. Para mi uno de esos momentos que ya atesoro es mi primera pieza cobrada con avancarga.

Sucedió el 25 de Agosto de 2017, en el coto de Almendros, Cuenca. En dicha provincia las administraciones de agricultura y medio ambiente han declarado la guerra al conejo de monte, tras convertirse en plaga y asolar cual langosta todo lo que se pone por delante, sean cereales, olivo o vides. Son unos conejos extremadamente insaciables y curiosamente cuando los desollamos tienen unos depósitos de grasa inusualmente grandes y en zonas donde era raro verlas. Pudiera ser que estos conejos tuvieran algún pariente lejano de corral, pero esto ya es una suposición mía.

Ese mismo año conseguí una escopeta de avancarga, Mortimer del calibre 12 de pistón, de un cañon.

Con ella empece a tirar al plato, pero mi verdadera era y es cazar con avancarga siempre y cuando sea posible.

Así que aprovechando la ventaja numérica de la plaga de conejos me decidí a salir aquella tarde de Agosto. Prepare 5 cargas con 70 grains de pólvora negra 3F y 40 gramos de perdigones de 6. Esa carga de plomo que para cartucho moderno es excesiva en este caso, con sólo un cañon y sin choques pretendía, dos cosas,:

  1. No dejar muchos huecos en la nube de dispersión del disparo por donde el conejo no fuera impactado
  2. Si recibía unos cuantos impactos estos serían letales, más que nada por que voy sin perro.

Lo complicado era organizarse, sobre todo con la baqueta, que llevaba en banderola.

Llevaba pólvora y plomos en pequeños botes como los que uso en el tiro al plato con tapas de distinto color, de modo que sabría que exactamente que cargas había usado ya.

El nerviosismo fue mucho. Puse la primera carga nada mas salir del coche. Empezaba a cazar por una linde de aliagas, romeros y espliego que divide dos campos cereales donde una semana antes había cazado 3 conejos sin despeinarme. Al poco de pisar los romeros, salió el primer conejo, apunte y disparé. Un trueno retumbo en el campo, la nube de humo de la pólvora me impedía ver si había acertado o no, pero al ver el conejo correr inmediatamente comprendí que se había ido a criar.

Mi fallo fue que dispare como con la paralela de cartuchos. Si siempre es importante seguir la pieza en movimiento, más aún en avancarga ya que yo calculo casi dos segundos de diferencia entre aprietas el gatillo y los primeros plomos salen por la boca del cañón, con lo cual hay que hacer más pronunciado ese movimiento. Además, al sólo tener un cañón hay que asegurar más, con más calma y apuntar un poco más adelantado.

Pero la sensación del olor a pólvora quemada en medio del campo, el campo enmudecido por el trueno y la humareda provocaron en mi una descarga de endorfinas similar a la de bajar una perdiz que viene lanzada y muy alta.

Cargue rápidamente, como muchos nervios, que eso es algo a contralar en la caza avancarga.

Justo al terminar salió otro conejo, que con el corazón a cien por el disparo anterior y la carga apresurada, se fue también a criar con el otro.

Cuando uno caza sin perro tiene que buscarles las vueltas a los animales y una forma es cazarlos a “contraboca”. Es decir, sabiendo la querencia de huida que tienen los conejos hacia sus bocas, entrar or el lado contrario para que al quedar sorprendidos por no tener su vía de escape habitual, aguanten mas encamados o se pongan a tiro al buscar una vía alternativa.

Para ello tenía que atravesar un pinar y llegar por detrás de las bocas. A los conejos no les gusta estar dentro del pinar, allí están a merced del búho Real y de las emboscadas del zorro, suelen estar en los límites del pinar. Alli al ir a entrar al pinar, salió el tercer conejo, que volví a fallar, en este caso por no tener segundo tiro ya que se me quedo corto y con la oportunidad de un segundo hubiera tumbado sin problemas.

Pare un momento, tome, aire, puse la cuarta carga y me dispuse a llegar hacia las bocas que tenía pensado. Llegue sigilosamente, el primero conejo salió largo, pero no caí en la tranpa y no dispare, di un par de pasos mas y me quede quieto. Un conejo salió hacia adelante, pero giro hacia mi derecha haciendo un arco para así intentar alcanzar las bocas a mi espalda. Yo tirador zurdo, me vi favorecido en mi movimiento, así que no me precipite, adelante lo necesario y dispare. Llego el trueno, el humo, y allí blanqueaba la barriga del conejo panza arriba. Mi primer conejo avancarga había caído.

 

La sensación fue indescriptible. Emoción, agradecimiento, ilusión, me senté hice un par de fotos y puse la última carga, para regresar poco a poco por otro lado al coche.

En el camino al coche no tuve ocasión de fallar ningún conejo, asi que al llegar disparé al aire para descargar el arma.

Me he hecho con una AMR del 12, de dos cañones, que estoy deseando estrenar en algún lance o contra la plaga de conejos o palomas torcaces, este verano.

Personalmente creo que es una modalidad tan deportiva que debería permitirse por las administraciones permitirse durante todo el año.

Mi futuro avancarguero, hacerme con un rifle para probarlo en monterías y esperas, que por algo la película el Último Mohicano, es una de mis preferidas

 

 

José Carlos Martínez Ávila

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